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Una de las cosas que me alegra haber recuperado de esta reconexión que he tenido con los videojuegos durante la pandemia es el volver a disfrutar del género de conducción, mayormente conocido como los juegos de carreras, algo que siempre me había gustado pero como que en los últimos años no encontraba juegos que me llenasen.

Forza Horizon 4, DIRT 5, Gran Turismo SPORT, Wreckfest… ¡No me puedo quejar, la verdad!

Pero este género abarca más vehículos además de los coches y también he empezado a descubrir los juegos relacionados con las motos. Sí es cierto que durante mi infancia tuve un primer acercamiento con Tourist Trophy de PS2 (el simulador de motos de Polyphony Digital), pero no ha sido hasta la actualidad cuando me he metido de lleno gracias al MotoGP 20 que está disponible en Xbox Game Pass.

Momento perfecto para que llegase el protagonista de este análisis y así seguir descubriendo lo que pueden llegar a ofrecer los juegos de estos vehículos sobre dos ruedas. RiMS Racing es el primer juego desarrollado por el estudio italiano RaceWard Studio, el cual se presenta como un candidato más en la categoría de los juegos de motos donde los diferentes títulos desarrollados por Milestone (MotoGP, RIDE, etc) suelen ocupar gran parte del catálogo.

En esta ocasión, tenemos entre manos un simulador dedicado a las mejores motos de las marcas más importantes de la industria y donde la mecánica del vehículo será muy importante durante el desarrollo de las carreras, convirtiéndose en una apuesta muy interesante que a mí me ha dejado más que satisfecho durante este mes de prueba.

La importancia de una moto en perfecto estado

El modo Trayectoria es la mejor forma de ver cómo funciona el sistema de mecánica y cuidado de las motos de RiMS Racing, ya que se estructura en temporadas de 70 eventos y los vehículos van a sufrir todo tipo de desgastes al término de cada carrera.

Caídas, deterioro de las piezas, el estado de los neumáticos, ausencia de los diferentes líquidos… Todo componente que conozcáis y no conozcáis de las motos (he de decir que he aprendido mucho) es esencial en este juego y se va a notar de forma bastante rápida a los mandos.

La jugabilidad de RiMS Racing está centrada en la simulación real de estos vehículos y ofrece todo tipo de configuraciones para que tanto veteranos como los más novatos (como es mi caso) puedan disfrutar del juego sin problemas, pero siempre se va a notar la gran diferencia que hay entre comenzar la carrera con una moto en perfecto estado y terminarla con una moto que pide la hora.

Lo que más se suele notar a los mandos es cuando los neumáticos, la suspensión o los frenos empiezan a fallar, ya que son momentos en los que te cuesta más tomar una curva o hacer una frenada a gran velocidad. En caso de no saber qué es lo que realmente está fallando, RiMS Racing tiene un elemento conocido como la CEM y que se puede utilizar en cualquier momento durante la carrera.

Con solo pulsar un botón, la imagen se congela y se centra en nuestro vehículo, mostrando varias opciones para visualizar los componentes de la moto. De una forma muy bien detallada, el juego te explica lo que le ocurre a la pieza en cuestión y maneras para poder sobrellevar esta avería en lo que resta de carrera, ya que en las paradas de boxes lo único que se pueden cambiar son los neumáticos y repostar combustible.

Llegamos a una de las partes que me alucinan de RiMS Racing y es el desmontaje o montaje de las piezas de la moto en el taller del modo Trayectoria. Cada componente está animado de forma individual y puedes comprobar en tiempo real su reparación, pero al principio es bastante tedioso ya que el desmontaje lo realiza el jugador siguiendo una serie de combinaciones de botones y esto puede llegar a ser eterno en piezas más complicadas de sacar o cuando la moto está destrozada al completo. Nada de lo que preocuparse, pues más adelante se puede desbloquear una mejora que facilita muchísimo esta sección.

Desmontada la pieza problemática, en la tienda del juego tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de componentes de fabricantes reales (Brembo, Pirelli, Motul, etc) para encontrar el mejor recambio que sea compatible con nuestra moto, aunque la opción más rápida suelen ser las piezas de la propia marca del vehículo, algo que alguien que no tiene controladas las motos como yo agradece enormemente.

Como he mencionado líneas atrás, existe la posibilidad de desbloquear diferentes tipos de mejoras en el modo Trayectoria gracias a los puntos de Equipo que se pueden conseguir al ganar los eventos, siendo las centradas en la mecánica del vehículo las que pueden permitir que los componentes tengan una mejor durabilidad y así poder competir con nuestra moto más de dos o tres eventos sin problemas, algo positivo para reunir el mayor dinero posible si sigues utilizando una única moto durante el desarrollo del modo.

Modos de juego

Como podéis observar a estas alturas del texto, el modo Trayectoria es la columna vertebral de todo el contenido que ofrece RiMS Racing, permitiendo disfrutar de las 8 motos licenciadas que tiene el juego (Yamaha YZF-R1, Kawasaki Ninja o la Honda CBR1000RR entre otras) a lo largo de los 70 eventos que podremos visitar durante la temporada.

Las carreras del modo Trayectoria se celebran en 9 circuitos reales (Silverstone, Laguna Seca, Suzuka, etc) y en 5 carreteras basadas en rutas reales con sus versiones inversas, contenido que el modo de juego sabe variar muy bien entre los distintos tipos de pruebas que podemos encontrar (Copas, 1vs1, Desafíos por objetivos, Academia, etc) y pocas veces suele dar la sensación de estar jugando todo el rato al mismo circuito.

La primera temporada se empieza con una única moto y, para conseguir el resto de vehículos, hay que ganar las competiciones organizadas por la marca correspondiente para añadir una nueva máquina a nuestro garaje, aunque puede existir la posibilidad de no ganar ninguna y seguir con la moto con la que hemos empezado.

Una de las cosas que más me han gustado del modo Trayectoria es que, una vez se termina la temporada, empieza una nueva manteniendo gran cantidad de los mismos eventos pero con la inclusión de nuevas Copas o Torneos, ofreciendo incluso una nueva oportunidad para seguir desbloqueando las motos restantes de la colección.

Probablemente todo este contenido parezca muy inferior respecto a la franquicia RIDE, que sería su “rival” más directo, pero durante este mes ya se ha podido comprobar que se está publicando contenido descargable (DLC) para ampliar la experiencia del juego, como ha sido el caso del circuito de Bahrein, el cuál ya está disponible.

En cuanto al resto de modos de juego de RiMS Racing, podemos encontrar en la parte offline las clásicas carreras rápidas y un modo Contrarreloj para superar el mejor tiempo de nuestros circuitos favoritos, mientras que en la parte multijugador tenemos unos Desafíos Online que se van actualizando y la posibilidad de crear salas para correr contra usuarios de cualquier parte del mundo.

Estos Desafíos Online suelen estar disponibles durante un periodo de tiempo y permiten ganar diferentes recompensas que se pueden utilizar en el modo Trayectoria (principalmente dinero), ya sea marcando el mejor tiempo de la sesión o superando el tiempo récord conseguido por la comunidad, siendo este un modo al que prestarle mucha atención cada vez que iniciemos RiMS Racing en nuestra consola.

Apartado técnico

La versión que he analizado de RiMS Racing ha sido la de PS5, por lo que eso significa que el DualSense de la nueva consola de Sony tiene bastante protagonismo en este juego de motos, ya que el mando será nuestro aliado para mostrarnos mediante sensaciones cuál es el estado actual de nuestra moto.

Los gatillos adaptativos se suelen notar más durante la frenada, ya que RaceWard Studio ha decidido aplicar una fuerza en el gatillo izquierdo que, en mi opinión, es bastante dura y con la que es fácil notar el estado de las pinzas o los discos de frenado de nuestro vehículo. A la hora de acelerar, el gatillo derecho se nota más bien al salir de las curvas, ya que un acelerón rápido hace que el gatillo llegue al tope al instante y perdamos unos cuantos segundos.

Creo que la respuesta háptica no va más allá de la vibración normal de toda la vida y el altavoz del mando suele servir para que suenen los cambios de marcha, algún trompo con las ruedas y, por supuesto, los choques o caídas con la moto.

Me suele gustar que los juegos tengan la posibilidad de deshabilitar el altavoz del mando ya que a veces puede ser molesto, pero RiMS Racing no cuenta con dicha opción.

La versión de nueva generación del juego cumple gráficamente y es algo que se puede notar tanto en el modelado de las motos como en la climatología de los circuitos (sobre todo con lluvia), pero hay problemas de rendimiento en algunas pistas y jugar en ellas suele ser bastante incómodo. El ejemplo más habitual ha sido la pista Circuit Zolder, donde es llegar a una curva exacta y el rendimiento se convierte en algo desastroso.

Por supuesto, en este apartado hay que volver a destacar el desmontaje de las piezas de las motos, algo que junto al modelado de los vehículos se ve espectacular y repito que es una de las cosas que más me han gustado de RiMS Racing.

En cuanto a la música del juego, encontramos una selección de canciones que recuerda a la banda sonora de los primeros Gran Turismo y que suele ser bastante repetitiva durante una sesión de juego bastante larga. Lo único que se puede destacar de este apartado es que RiMS Racing cuenta con un par de canciones del grupo italiano The Bloody Beetroots.

Conclusión

Si os gustan las motos más que a Nico Abad, RiMS Racing es claramente un buen candidato para disfrutar de las carreras con estos vehículos sobre dos ruedas. Su jugabilidad centrada en el sistema mecánico de la moto para ofrecer la mejor simulación posible no se cierra solo en usuarios experimentados y se convierte en algo sencillo de manejar tras varias horas de juego. Esto, sumado a la sorprendente rejugabilidad del modo Trayectoria a pesar del poco contenido que ofrece si se le compara con sus rivales más directos, RiMS Racing os puede tener enganchados durante un largo periodo de tiempo.

El análisis de RiMS Racing ha sido posible gracias a un código de la versión de PS5 facilitado por Nacon Gaming.

Tukunime
Tukunime
Hablo de fútbol y de videojuegos en mis ratos libres.
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