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Los simuladores de fútbol están alcanzando poco a poco cotas de realismo tan altas que a muchos de los más viejos del oeste de los videojuegos se nos olvida de dónde venimos. Match Day, Sensible World of Soccer, Emilio Butragueño o Super Kick Off han sido juegos que han marcado el camino a los máximos exponentes del género que tenemos hoy pero no debemos olvidar que estos juegos hoy denominados arcades, eran en su momento el tope tecnológico de simulación. Para que hoy existan Fifa o Pes, por poner dos ejemplos, ha sido necesario que se crearan otro tipo de juegos que conforme avanzaba la tecnología iban implementando mejoras en su gameplay.

Y nos llega un soplo de aire fresco por parte de Unfinished Pixel, un pequeño y humilde estudio español afincado en Barcelona que se animan con un videojuego que nos recuerda de dónde venimos para de paso darnos la oportunidad de brindar con un videojuego de fútbol con ese olor a la madera que prendía en la chimenea del pueblo cuando pasábamos largas tardes de nuestras vacaciones jugando a Match Day en local con nuestros hermanos, primos y amigos.

El juego nos presenta una amplia variedad de selecciones y clubes, todos ellos sin licencia pero fácilmente identificables por sus nombres, colores, escudos y jugadores, con nombres falsos como a la antigua usanza. Podemos jugar partidos amistosos y hasta 5 torneos diferentes que alternan liguillas o eliminatorias directas. A la par, podremos crear nuestros propios torneos con nuestros propios clubes o selecciones creadas. Desconocemos el alcance total de slots libres para crear equipos, pero tras haber creado casi 50 equipos el juego sigue permitiendo crear más. Y es que el editor que trae el juego es posiblemente el mayor acierto de todos, pudiendo personalizar la experiencia hasta límites insospechados. Crear tu equipo de fútbol favorito o incluso un equipo con tus amigos es muy divertido gracias a las múltiples modificaciones que podemos realizar a nivel estético de los jugadores, desde tatuajes, peinados, arrugas, altura o corpulencia hasta los dientes del jugador en cuestión.

Antes del inicio de los torneos o partidos, nos dan la opción de elegir entre 4 estadios, 4 dificultades y 4 balones diferentes y la opción de jugar partidos que van desde los 5 minutos hasta los 90.

Volvemos a lo mismo, los balones, sin estar licenciados, son fácilmente identificables por su estética. Un trabajo impecable al respecto.

Pero al grano, ¿cómo se juega a esto?

Podemos configurar el pad chutando y centrando con X o B en Xbox y con Cuadrado o Círculo en Play Station, así como la entrada leve o agresiva. Para correr basta con mantener pulsado el RB/R1 y para pasar la A/X o Y/triángulo.

Lejos de lo que puede parecer un videojuego facilón o sencillo, su curva de aprendizaje es interesante, en especial gracias al uso de la entrada agresiva y el salto o esquive, que se realiza dando un toque al botón de correr. Este será el que marque las diferencias en los regates y ante las entradas de la cpu. Existen las faltas, pero no las tarjetas, con lo cual, sale muy barato cometer faltas. Por eso, la Cpu va a abusar en dificultades medias o altas de la segada y será importante saber cuándo saltar en el momento preciso para dejar atrás al defensor.

Los pases no van teledirigidos y tienen cierta dificultad. No basta con pasar sin mirar o sin tener al compañero libre de marca, las prisas solamente nos conducirán a perder el balón.

Y hablando de prisas, para ser un videojuego arcade, frenético y directo, tiene un tempo de partido exquisito en el que prima la paciencia y buscar el juego.

Los disparos nos deparan todo tipo de goles. Además, tenemos voleas, chilenas, remates de cabeza con los que marcar goles estratosféricos. Se dan situaciones rocambolescas realmente divertidas. Y es que es un videojuego que mata divirtiendo.

Gráficamente el juego es bonito, con una paleta de colores viva y una estética que roza lo ‘cartoon’. No queda exento de algunos bugs. En particular hay uno algo molesto que obliga a reiniciar la consola, en la que previo saque de centro del campo aparecen todos los jugadores fuera del círculo de saque sin poder acceder al balón.

El juego gana mucho jugándolo con alguien en cooperativo local (hasta 4 personas) pero a falta de online, se disfruta muchísimo jugando vs la Cpu.

Los trofeos son sencillos aunque nos llevarán horas conseguirlos todos.

Los textos son en inglés, aunque no hace falta ni siquiera tener un nivel básico para comprenderlos.

En definitiva, un videojuego divertido, con una edición muy interesante (los nombres fake de los jugadores son desternillantes) y a un precio de salida inigualable, 7,99€. La comunidad está ansiosa por la llegada del nuevo Captain Tsubasa, y desde luego que este Super Soccer Blast es el aperitivo perfecto para ir entrando en calor.

El juego ya está disponible desde el 12 de junio en Xbox One y PlayStation 4, mientras que el 19 de Junio lo estará en Nintendo Switch y Steam.

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