Análisis de CloverPit
18/01/2026
Análisis de CloverPit
18/01/2026

Wildkeepers Rising es de esas propuestas indie que, cuando las ves por primera vez en Steam, te hacen levantar una ceja y pensar “¿qué demonios es esto?”. Mezcla elementos que de primeras parecen contradictorios —acción estilo “bullet heaven” (donde las balas y ataques llenan la pantalla), progresión roguelite (muertes que te enseñan a mejorar) y un sistema de colección y crianza de criaturas— en un cóctel que, sorprendentemente, funciona de forma bastante convincente. Este título desarrollado por Lioncode Games debutó primero en acceso anticipado el 31 de marzo de 2025 en PC y, tras meses de pruebas y ajustes con la comunidad, alcanzó un lanzamiento más completo el 23 de octubre de 2025, ampliando su contenido y pulido general.

El corazón de Wildkeepers Rising es ese bucle que engancha: el combate automático estilo bullet heaven (infinitas hordas de enemigos explotan en pantalla mientras tu equipo de guardianes ataca sin descanso) combinado con una capa estratégica al estilo “colección de criaturas”. En el mundo del juego, los Guardians son criaturas místicas que una vez protegieron al planeta y que ahora han desaparecido misteriosamente tras un periodo de guerra. Tú encarnas a un Wildkeeper, una persona con un vínculo especial con estas bestias legendarias, y tu misión es rescatarlas, entrenarlas y formar un equipo sinérgico para hacer frente a hordas de monstruos que han vuelto a surgir con fuerza.

A diferencia de muchos juegos de supervivencia pugna en los que tú mismo disparas, en Wildkeepers Rising tus Guardianes son quienes atacan automáticamente. Esto puede sonar extraño al principio, pero es un cambio de ritmo inteligente que desplaza el foco del juego desde la mecánica de apuntado hacia una toma constante de decisiones estratégicas: qué Guardianes llevas, qué desarrollos o upgrades eliges durante cada run, cómo combinas estilos de ataque y a qué enemigos priorizas. Esta mezcla recuerda a títulos como Vampire Survivors por su curva de poder adictiva, pero con un twist marcado porque no solo mejoras tus estadísticas: construyes un equipo que evoluciona contigo a lo largo de cada intento.

Visualmente, el juego brilla con un estilo dibujado a mano y muy cuidado, con criaturas y personajes que parecen extraídos de un universo de fantasía inspirado por referentes como Dragon Ball, The Dark Crystal o Studio Ghibli. Esa estética cálida contrasta con la violencia frenética de los combates y le da un encanto propio que muchos jugadores han destacado como uno de los puntos más memorables del juego.

La experiencia de juego se estructura en runs roguelite: cada partida empieza con tu Wildkeeper y un número limitado de recursos, y a medida que eliminas enemigos, rescatas Guardianes, recoges sigilos (objetos que otorgarán habilidades pasivas o activas) y mejoras equipo, tu poder crece exponencialmente. Pero como en todo roguelite, morir es parte del proceso: la muerte no es un castigo absoluto, sino una oportunidad de aprendizaje y de mejorar para el siguiente intento. Cada run te enseña algo nuevo: qué combinaciones de Guardianes funcionan mejor juntas, qué sigilos encajan con tu estilo de juego o qué estrategias son mejores para las hordas específicas que enfrentan.

Una de las sensaciones más gratificantes de Wildkeepers Rising es esa curva de dominio que van experimentando los jugadores. Al principio, las oleadas de enemigos pueden sentirse abrumadoras, con proyectiles y ataques adversarios surgiendo por todos lados. Pero poco a poco, al descubrir sinergias, aprender cuándo activar cada habilidad especial de tus Guardianes y cómo posicionarte mejor en el mapa, la sensación cambia de “tengo suerte si sobrevivo” a “estoy dirigiendo esta orquesta de caos”. Ese paso, de vivir en el borde de la derrota a ser el arquitecto de la victoria, es uno de los grandes ganchos del diseño.

En cuanto a contenido, desde el lanzamiento 1.0 tras Early Access, el juego ofrece cinco Wildkeepers jugables, 29 Guardianes distintos, cuatro ambientes bien diferenciados con topografías únicas, alrededor de 65 tipos de enemigos distintos, cuatro jefes potentes, más de 50 sigilos y casi 80 piezas de equipo mejorable que permiten construir combinaciones casi infinitas de builds en cada run. Todo esto se traduce en variabilidad y rejugabilidad: nunca hay dos partidas exactamente iguales, y cada nuevo Guardian o sigilo que desbloqueas abre puertas a estrategias completamente distintas.

La narrativa en Wildkeepers Rising no es pesada ni invasiva; no está hecha para dar largos discursos, sino para acompañar tus progresos. La historia se va revelando gradualmente entre runs, con fragmentos que hablan del pasado de los Wildkeepers, el misterio detrás de los Guardianes y qué fuerzas han provocado que las hordas de monstruos regresen. Este enfoque evita que se sienta como una simple excusa para pegar tiros —algo habitual en muchos roguelites— y más como una estructura inmersiva que da sentido a tus progresos y a cada criatura que agregas a tu equipo.

Un punto que merece reconocimiento es la respuesta de los desarrolladores al feedback de la comunidad durante el periodo de Early Access. La intención de Lioncode Games no ha sido únicamente pulir bugs, sino ampliar el alcance del juego con nuevos Guardianes, entornos, mejoras en calidad de vida, balanceo y progresión. Ese enfoque colaborativo con el público ha reforzado el sistema de builds, añadido variedad al mundo y dado lugar a ajustes que mejoran la experiencia de juego de forma significativa.

Ahora bien, no todo es perfecto ni universalmente alabado. Aunque las reseñas de los jugadores son mayoritariamente positivas, con opiniones que rondan el rango de ~78 % de valoración positiva en Steam, no faltan quienes señalan ciertos baches: algunos problemas de balance, la sensación de repetición por debajo de lo esperado tras muchas horas o deseos de una historia más profunda y narrativa más elaborada. Estas críticas no son destructivas, pero sí señalan que, aunque Wildkeepers Rising tiene un sistema central muy sólido, aún hay margen de crecimiento, especialmente en contenido endgame y variedad de misiones.

En juego, la progresión se siente fluida: puedes construir tu equipo con diferentes Guardianes que cumplen roles muy distintos (independientemente del tipo de arma que lleve tu Wildkeeper). Algunos Guardianes son tanques resistentes que absorben daño por ti; otros son especialistas en daño de área, perfectos contra hordas densas; y otros tienen habilidades que curan o potencian al grupo. Decidir qué mezcla de Guardianes usar y qué sigilos equipar es una parte tácticamente profunda del juego, y es ahí donde el título más brilla.

También ayuda que el mundo esté dibujado a mano y que cada criatura tenga personalidad propia, lo que hace que no solo sientas que estás jugando, sino que estás explorando un universo ligeramente mágico, extraño y curioso. Los escenarios cambian visualmente entre ambientes, con mapas que no son meros fondos repetitivos, sino espacios que invitan a descubrir rutas, encontrar secretos y adaptar tus estrategias.

La curva de dificultad está bien calibrada: el juego es accesible para novatos de roguelites, pero ofrece profundidad para quienes gustan de planear builds complejos, experimentar con sinergias únicas y pulir la ejecución de cada run. Ese equilibrio de accesibilidad y profundidad va a ser clave para la longevidad del título, especialmente si futuras actualizaciones añaden más Guardianes, entornos y contenido narrativo que amplíe la historia inicial.

En resumen, Wildkeepers Rising no es simplemente “otro clon de Vampire Survivors”, ni una colección de monstruos genérica al estilo Pokémon. Es un juego que fusiona lo mejor del género bullet heaven con mecánicas de colección de criaturas y progresión roguelite de manera consistente, potenciando la estrategia, la experimentación y el descubrimiento. En su estado actual, ofrece decenas de horas de juego absorbente, una comunidad activa de jugadores y una dirección de desarrollo que promete aún más contenido en el futuro. Si lo que buscas es un RPG de acción que combine adrenalina, táctica y cariño por las criaturas míticas, este título merece un espacio considerable en tu biblioteca.

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