Análisis de Lysfanga: The Time Shift Warrior

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Lysfanga: The Time Shift Warrior es el nuevo videojuego desarrollado por el estudio francés Sand Door Studio que se publicará el próximo 13 de febrero gracias a Spotlight by Quantic Dream, la distribuidora de la empresa francesa responsable de juegos como Heavy Rain o Detroit: Become Human. En el momento de escribir este análisis, os informamos de que Lysfanga: The Time Shift Warrior cuenta con una demo jugable que se podrá descargar de forma gratuita durante el próximo Steam Next Fest, el festival de demos de la plataforma de Valve que se celebrará desde el día 5 de febrero hasta el 12 de febrero.

Este juego transcurre en Antala, un país que sufrió una guerra entre dos antiguas civilizaciones (Mayura y Balara) y que, cuando parecía establecerse la paz entre ambas facciones, una invasión demoniaca provocada por ‘Los Raxes’ trajo de nuevo la destrucción al país, consiguiendo acabar tanto con los balaranos como con su ciudad. Para terminar con esta situación, Qhomera, reina de Mayura, realizó el Ritual de Ascensión para convertirse en Diosa del Tiempo y, con sus poderes, detener el tiempo durante 500 años para dejar atrapado a todo el mundo en las ciudades afectadas y así frenar la invasión de estas criaturas infernales. Tras estos sucesos, los supervivientes de ‘La Calamidad’ fundaron el Nuevo Reino y, generación tras generación, siempre han bendecido el reino con el nacimiento de un Lysfanga, persona considerada como el protector divino del territorio. En la actualidad, el reino cuenta con dos gemelos que se han convertido en Lysfangas: Imë, el personaje protagonista, y Kehör, el hermano que se verá atraído por las magias oscuras de ‘Los Raxes’ y que desaparecerá sin dejar ni rastro. Con todo esto comenzará la aventura de Imë, la cual acudirá a una de esas ciudades atrapadas en el tiempo atraída por la llamada de Qhomera y se enfrentará a multitud de ejércitos formados por estos Raxes a través de unos combates donde las mecánicas hack ‘n’ slash, la previsualización estratégica y el uso de clones temporales serán lo más destacable de este Lysfanga: The Time Shift Warrior.

En los primeros tramos del juego, la jugabilidad se irá presentando con batallas muy sencillas. Antes de dar comienzo a cada combate, podremos previsualizar el terreno y la ubicación de los Raxes que ocupan el escenario, algo que me ha recordado a Mario + Rabbids Kingdom Battle. Una vez tengamos claro por dónde atacar primero, comenzará el enfrentamiento contra estas criaturas infernales donde Imë tendrá que hacer uso de su espada y de su escudo mediante dos botones de ataque, los cuales permitirán combos muy básicos a la vez que efectivos. El problema es que no tendrá todo el tiempo del mundo para acabar con todos los enemigos, pues los escenarios están bajo el poder de una fisura temporal que, pasados 15-20 segundos como máximo, estallará llevándose por delante tanto a la Lysfanga como a sus enemigos. ¿Y ya estaría? Pues no, porque Imë contará con los poderes de la diosa Qhomera y estos le permitirán resucitar de nuevo, pudiendo atacar a otro grupo de Raxes mientras su remanente o clon del pasado repite la misma jugada que se realizó instantes antes del estallido de la fisura. Como estos clones no serán infinitos, el combate nos obligará a gestionar de la mejor forma posible la cantidad de remanentes disponibles para que todos los enemigos sean eliminados antes de la explosión del bloqueo temporal. En caso de que falte alguna criatura por eliminar, se considerará como derrota.

Según se vaya avanzando en la historia de Lysfanga: The Time Shift Warrior, los combates irán aumentando el número de enemigos, irán presentando distintas clases de Raxes con diferentes características e incluso los escenarios contarán con algunas trampas, pasando a ser unos enfrentamientos que irán variando de dificultad en cada uno de los tres actos del juego y que dejarán de ser una tarea fácil para la Lysfanga. De la misma forma, la protectora divina del Nuevo Reino también irá contando con nuevas armas (unos chakrams circulares para golpes lejanos y un tridente para golpes rápidos con daño crítico) y con nuevas habilidades como los hechizos, las runas o los Poderes de la Diosa. Los hechizos ofrecen una gran variedad de conjuros con los que poder dañar o aturdir a los enemigos, y que Imë pueda usar el escenario a su antojo con mecánicas de invisibilidad o incluso cambiar el punto de inicio de los nuevos remanentes. Por su parte, las runas le otorgarán multitud de habilidades pasivas a la Lysfanga, ya sea añadir una vida más para aguantar los duros ataques de las criaturas, hacer más daño si se cambia de arma durante un combo o que la explosión de los clones pasados también haga daño a los Raxes cercanos. Y para poner la guinda, Qhomera le irá otorgando a Imë los denominados Poderes de la Diosa, unos poderes especiales que se recargarán a medida que se van eliminando enemigos y que serán muy útiles para tomar una gran ventaja durante las batallas.

La cantidad de remanentes también se podrá aumentar durante la campaña, pero tendrá una pequeña relación con la búsqueda de los coleccionables de Lysfanga: The Time Shift Warrior. Sí es cierto que, en algunos momentos de la historia, el número de los clones se aumenta de forma automática, pero el verdadero responsable de ir aumentando esa cantidad será el jugador y ya os adelanto que no será muy difícil. Entre batallas, el juego permite explorar los diferentes paisajes y templos de Antala, los cuales tienen recorridos muy lineales y sus atajos o lugares secretos son muy fáciles de deducir. Los fragmentos de remanente se consiguen a través de unos cofres que se ven muy bien mientras se exploran los escenarios y os repito que es muy fácil llegar a ellos, sobre todo porque el juego quiere que Imë llegue lo más fuerte posible a las fases más avanzadas de la historia, que es donde empezará a complicarse la cosa. Cada cuatro fragmentos, se obtiene un nuevo remanente. No sabría decir cuál es el número total de clones que se pueden obtener, pero yo he terminado el juego con 13 remanentes disponibles para los últimos combates.

Con gran parte de las mecánicas y de las características de Imë desbloqueadas en las fases más avanzadas del juego, el combate de Lysfanga: The Time Shift Warrior termina mostrando todo lo que es capaz de ofrecer: unas batallas frenéticas donde ese hack ‘n’ slash estratégico combinado con el uso de clones temporales funciona a la perfección, pero que también es capaz de ser muy puñetero por culpa de las hordas de enemigos o de los mecanismos presentes en algunos de sus escenarios. En ocasiones llegan a ser difíciles, pero terminan siendo satisfactorios gracias a una jugabilidad que también me ha recordado por momentos al Hades de Supergiant Games.

Un combate de los últimos actos de juego se suele presentar con casi 30 Raxes colocados por todo el terreno y, en ocasiones, acompañados por bloques temporales inestables (el tiempo estalla en menos tiempo), puertas, portales u otro tipo de mecanismos (algunos de ellos relacionados con personajes de la trama) que también entrarán dentro de la estrategia a planificar. Entre las criaturas, podremos encontrar unos guardianes gigantes con escudo, unas plantas con boca denominadas como ‘gemelos’ porque están unidas por un enlace durante la batalla o unos colacristales que huyen a su madriguera cuando reciben algo de daño, entre otras variaciones. Aquí la previsualización del combate se vuelve muy importante, pues con esos enemigos que solo se pueden eliminar de una forma específica habrá que cuidar lo máximo posible la cantidad de remanentes disponibles. Lo que más me gusta de Lysfanga: The Time Shift Warrior es que sus hechizos, runas y poderes permiten al jugador modificar su estilo de juego con total libertad, sean o no las habilidades más apropiadas para el combate que va a comenzar. Preparado todo, comienzan unas batallas donde los caminos se eligen según los enemigos más importantes, donde se aprovecha lo realizado por otros remanentes para terminar con la vida de algunos Raxes y en los que alguno de los Poderes de la Diosa salvará la situación más de una vez. Vuelvo a destacar que, si falta alguna criatura por eliminar, se considerará derrota, pues en estos combates avanzados del juego es muy común despistarse y no tener controlados a todos los enemigos del escenario, por lo que más de un cabreo os llevaréis al ver que os faltaba un Raxes de los sencillitos.

Completados los enfrentamientos de cada uno de los tres actos de Lysfanga: The Time Shift Warrior, llegará el momento de enfrentarse al jefe final correspondiente a esos tramos de la historia. Aquí las batallas siguen enfocadas en la estrategia y en el uso de remanentes, pero no habrá que luchar contra los Raxes. Más bien habrá que defenderse de los poderes de ese jefe final y atacar tanto a este fuerte enemigo como a algunos objetos repartidos por el escenario que son los que le darán una especie de blindaje mágico. De nuevo, habrá que ir gestionando los clones del pasado para quitarle ese escudo y quitarle la mayor vida posible al jefe final para terminar la batalla con éxito. Salvo el enfrentamiento final, lo normal es que cada jefe cuente con 3 fases de combate diferentes y en alguno de ellos incluso se incorporan situaciones de bullet hell para darle más frenetismo a estos enfrentamientos finales.

En general, son unos combates de mucho ensayo y error, pero que terminan ofreciendo una experiencia muy divertida durante todo el juego, sobre todo gracias a muchas de las características que va desbloqueando la Lysfanga. Y son unos combates que también ofrecen al jugador la oportunidad de rejugarlos, pues todas las batallas de la historia suelen tener una marca de tiempo fijada y nos retan a completar el escenario en el menor tiempo posible. En caso de no conseguirlo a la primera, siempre aparecen unas fisuras cerca del escenario para volver a intentarlo todas las veces que queráis. Por si no fuera suficiente, gracias a un gólem llamado Longis que encontraréis en la Academia de Mayura (el escondite del juego) estarán disponibles todos los combates de Lysfanga: The Time Shift Warrior con una gran variedad de modificadores que afectarán tanto a Imë como a los Raxes de la batalla. La otra diferencia con los combates de la campaña es que habrá que superar unos desafíos específicos que van más allá del tiempo y se otorgará una puntuación según vuestra actuación en la batalla. Si algo me ha sorprendido al finalizar el juego, es que Lysfanga: The Time Shift Warrior utilizará estos combates creados por Longis como una atractiva misión adicional en la que, cada vez que superemos 10 combates con modificadores, desbloquearemos unas pequeñas historias sobre el legado de los Lysfanga del Nuevo Reino.

Esta Academia de Mayura también será un lugar muy importante para conocer mucho más sobre el lore de Lysfanga: The Time Shift Warrior y conseguir algunos coleccionables relacionados con la historia del juego. Como he comentado en párrafos anteriores, la búsqueda de coleccionables en este juego es muy sencilla. Además de los fragmentos de remanente, también se pueden conseguir diferentes apariencias puramente estéticas para la armadura de Imë a través de unos cofres y por los escenarios siempre habrá más de un orbe mágico para recoger, el cual servirá como moneda del juego para comprarle a los gólems de la Academia tanto nuevos colores para las armaduras como unos cuadros basados en las cinemáticas del juego para decorar con ellos todo el escondite. Pero si en algo también destaca Lysfanga: The Time Shift Warrior es en su códice, uno de los apartados en los que el gólem Grennos recopila toda la información sobre los lugares, objetos, enemigos y leyendas de Antala, permitiendo al jugador conocer mucho más sobre las civilizaciones de esta tierra y todo lo que esconde esta misteriosa invasión de los Raxes a través de una información muy bien escrita e interesante.

Conclusión

Lysfanga: The Time Shift Warrior podría considerarse fácilmente como una de esas primeras sorpresas de los primeros compases de 2024, aunque por el momento sea exclusivo de PC. La idea de mezclar el hack ‘n’ slash frenético con elementos de estrategia y bucles temporales le sienta fenomenal al juego, ofreciendo una experiencia que en ningún momento falla más allá de algún combate complicado debido a la gran cantidad de enemigos y mecanismos que puede haber en el escenario. Un juego bastante recomendado para aquellos que busquen un juego de acción diferente y quieran disfrutar también de una historia muy interesante.

El análisis ha sido posible gracias al código review para Steam facilitado por la distribuidora española Meridiem Games

Santiago Sánchez
Santiago Sánchez
Creador del canal sobre videojuegos Tukunime. Redactor y gestor de contenido en GamingUniverse. ¡Lo importante es disfrutar de los videojuegos!

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