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Deus Ex: Human Revolution es uno de mis títulos favoritos, y es con el que descubrí el género del inmersive sim, uno que se ha convertido, sin duda alguna, en mi tipo de juego ideal por la cantidad de posibilidades y opciones que ofrece a la hora de afrontar cualquier situación. El lejano Oeste sería una ambientación fantástica para una obra así, y Blood West es el encargado de hacer realidad esto por primera vez… Aunque la pena es que mezcla tantos géneros que no termina de acertar con ninguno de ellos.

La propuesta del título es, sin duda, interesante. Estamos delante de una obra que se debate entre ser como System Shock, DOOM, Quake, Dead Cells o Dark Souls. Y aunque una combinación de tantos elementos y géneros pueda resultar llamativa, lo cierto es que se trata de una tarea realmente laboriosa y compleja de llevar a cabo para que todas las piezas encajen.

En Blood West tomamos el rol de un vaquero que, tras morir, es resucitado mediante la magia negra. Al despertarse en encontrará con un tótem que le indicará que hay un mal profundo en el mundo que habita, y que tiene que encontrar una serie de objetos malditos (entre cuatro o cinco) en diferentes puntos del mapa para, de esa forma, combatir contra dicho adversario. Este será el objetivo que tendremos que llevar a cabo por partida triple en los tres niveles que tiene el juego.

Más allá de eso, realmente el título no tiene mucha profundidad argumental, y creo que tampoco la busca ni la necesita, ya que su atmósfera ayuda a construir el mundo en sí. Tenemos un objetivo claro, que es limpiar la corrupción que asola al mundo de la obra, y por el camino nos iremos encontrando a personajes secundarios que, además de cumplir su rol como mercaderes, nos darán misiones secundarias para darles un poco de contexto a su persona y al universo de la obra.

Como digo, por lo general soy una persona que mira mucho por los argumentos de los títulos que juega, pero lo cierto es que Blood West no apuesta fuertemente por esto, y no es algo que resulte molesto en la aventura. Su apartado técnico, su dirección de arte y el diseño de sus escenarios se encargan de llevar esta tarea sobre sus hombros, como si de un soulslike se tratase.

Donde el juego falla es, sin duda alguna, en su jugabilidad. Y no por mala, sino por no tener claras sus ideas. Me ha pasado algo similar a The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom, ya que el juego de Nintendo no tenía claro si quería ser un RPG, un juego de puzles o un juego de aventuras, y a la larga esta confusión se notaba en su fórmula jugable. En este caso estamos frente a un título que apuesta mucho por ser un inmersive sim que nos permita afrontar cualquier situación como queramos, como si de Dishonored se tratase, pero las mecánicas que ofrece para ello no terminan de encajar.

Blood West presenta escenarios abiertos en los que hay muchísimos caminos para llegar a nuestra meta: podemos hacerlo desbloqueando rutas secretas, encontrando caminos escondidos por túneles, yendo directos hacia el punto indicado en el mapa… Las opciones son bastante amplias, pero es verdad que la obra no es especialmente accesible a la hora de indicarlas, ya que todo el mapa en general se antoja algo enmarañado y poco claro a la hora de ofrecer caminos diferentes.

De hecho, aunque es posible llevar a cabo muchas acciones para afrontar un problema, al final se siente que la mejor de ellas es ir en línea recta optando por la acción. El sigilo, otra de las facetas de la aventura, no está del todo bien implementado. Este se rige por un medidor de sonido y uno de visibilidad, y es que el de sonido es especialmente sensible aunque estemos lejos de los enemigos, y todas las situaciones se antojan algo complicadas de resolver de esta manera.

Un aspecto que también se tendría que haber replanteado es su faceta de soulslike, ya que al morir volveremos al hub en el que se encuentra el tótem que comentaba anteriormente. Esto provoca un severo problema de ritmo, ya que nos hará tener que volver a recorrer los pasos andados para retomar la búsqueda de nuestro objetivo. Además, también se apuesta por maldiciones, ya que obtendremos una nueva al morir tres veces, y se suelen enfocar en reducir nuestras estadísticas. Como concepto no está mal, pero para levantarlas deberemos hacer tareas muy sencillas, como eliminar a cinco enemigos, y a la larga parece una mecánica sin mucha profundidad, ya que se repite de forma constante. Añadir también que no será necesario encontrar todos los objetos “oscuros” en el mapa para poder avanzar en la trama, ya que con cierta cantidad (tres o cuatro) suele ser suficiente, pero si queremos ser completistas, podremos buscarlos todos sin problema alguno.

Otra de sus mecánicas en las que no termina de encajar es en su faceta de RPG, y es que el título cuenta con un amplio árbol de habilidades que, sinceramente, no está tan perfilado para explotar su carácter de inmersive sim, ya que no apuesta por destrezas de fuerza o el desbloqueo de acciones o poderes nuevos. Las ventajas que podremos desbloquear son, por lo general, para mejorar nuestras estadísticas, tener más salud y resistencia, recargar más rápido… Salvo la opción de disponer de cámara lenta al apuntar durante unos segundos (lo cual se agradece, ya que el apuntado es bastante tosco de controlar), el resto de mejoras son, sobre todo, pasivas. Además, hay una gran cantidad de objetos para recoger que darán muchas mejoras (a veces útiles, otras no tanto), y el juego cuenta con la posibilidad de gestionar el inventario al más puro estilo Resident Evil 4, o de comprar nuevas armas y objetos a los mercaderes. Decir, además, que la economía del juego está bastante rota, y se piden unos precios desorbitados por prácticamente todo.

El único punto en el que considero que Blood West funciona es en su intento por ser un boomer shooter, como si de DOOM se tratase. Es ahí donde se nota que el juego es ágil y se disfruta más, pero los enemigos no están diseñados, en su mayoría, para este tipo de jugabilidad, por lo que a veces apostar por ir directo al grano no es la mejor solución.

Como digo, el título tiene una propuesta interesante y original en un escenario fantástico, pero creo que trata de abarcar demasiado y no termina de pulir ninguna de sus mecánicas. Ojo, todas funcionan y se sienten bien. Como shooter rápido es una gozada, como juego de sigilo, cuando este se desenvuelve bien, es interesante, y como inmersive sim tiene buenas ideas, pero ninguna de estas cosas encaja entre sí o hace la experiencia más conectada, como sí ocurre en Deus Ex o System Shock.

Técnicamente estamos delante de un juego bastante discreto, que apuesta por escenarios y personajes en lowpoly. El título no pretende ser un portento gráfico en ningún momento, y creo que esta decisión le da bastante personalidad, sobre todo si tenemos en cuenta la gran cantidad de personajes y enemigos que veremos, y lo diferente y cuidado de la creación y la atmosfera de los tres niveles que visitaremos, todos distintos entre sí y con bastante personalidad. Si pudiera pedir algo, es el hecho de que me habría gustado poder jugar en algún escenario con luz diurna, ya que todo el juego transcurre de noche, y esto a la larga se hace algo monótono.

De forma sonora se defiende bastante bien, con un doblaje escueto y breve (ya que no es un título con mucho diálogo) pero que funciona a la perfección, y unos efectos de sonido variados, diferentes y bien ambientados en el lejano Oeste. Su banda sonora se enfoca en ofrecer melodías más ambientales, y aunque puntualmente suena alguna canción de rock en los combates, en general se trata de un apartado que cumple y está bastante bien.

Respecto a su duración, a nosotros nos ha durado 11 hora, aunque estas pueden irse a las 15 o 20 sin problemas. El único inconveniente es que la aventura se pueda hacer pesada para algunos jugadores – hay que tener en cuenta que muchas veces nos hace recorrer caminos bastante largos más de una vez, y eso perjudica un poco al ritmo -, pero también dispone de bastante rejugabilidad en caso de querer completar todo al 100%. Por otro lado, el juego está únicamente en inglés, subtítulos incluidos.

En líneas generales, aunque estoy algo decepcionado con Blood West, creo que su propuesta es interesante, sobre todo si tenemos en cuenta que no hay ningún juego similar con una ambientación así. Creo que de haberse enfocado más en un género concreto habría funcionado mucho mejor, y no se sentiría tanto como un conjunto de ideas donde no todo termina de estar lo suficientemente pulido. Aun así, si quieres probar algo nuevo o eres amante de los inmersive sim, puede que te interese echarle un vistazo a este título.

Este análisis ha sido realizado en base a la versión de Steam.

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