Análisis de The Many Pieces of Mr. Coo

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No exageraría diciendo que muy probablemente estamos delante de una nueva Era de Oro para el videojuego español. Y es que recientemente hemos contado con el lanzamiento (y análisis) de Wordless y de American Arcadia, dos juegos patrios realmente originales y diferentes que nos han vuelto a poner en el punto de mira.

Es por ello que en esta ocasión queremos aprovechar la oportunidad para hablaros del increíble The Many Pieces of Mr. Coo, una aventura gráfica española que destaca por el mimo y el gusto con el que está hecha, dando como resultado un juego impecable y uno de los mejores títulos del género point’n’click.

El juego de Nacho Rodríguez nos presenta a Mr. Coo, un pequeño personaje de color amarillo que se sumerge en un mundo repleto de fantasía en el que tiene un único objetivo: comerse una manzana. Sin embargo, en un determinado momento de la aventura su cuerpo se cortará en tres pedazos, por lo que se verá obligado a encontrar las piezas que faltan para volver a estar entero.

La premisa hace honor al nombre del juego, pero va mucho más allá. No deja de ser un argumento sencillo, pero gana en enteros por la forma en la que está narrada la aventura, algo que se hace con toques de cine clásico, cine de animación y una fuerte inspiración por el arte español (si tuviera que ser más concreto, diría que de Salvador Dalí). Y es que con una mezcla de imágenes reales y una increíble animación en entornos fantásticamente diseñados se consigue narrar un argumento realmente singular.

En líneas generales, se trata de una historia que engancha muchísimo y que resulta entrañable y simpática. Además, hay que tener en cuenta que el juego solamente tiene 4 palabras en todo su libreto, por lo que en su mayoría hace uso de elementos muy habituales en la animación más clásica de Disney para narrar todo de una forma desternillante y muy ágil.

Ahora bien, como toda aventura gráfica, donde The Many Pieces of Mr. Coo deslumbra es en su jugabilidad y en su diseño de puzles. El título abandona las acciones habituales del género y apuesta únicamente por el uso de un puntero que se transformará en una mano al pasarlo por aquellos objetos con los que se pueda interactuar. Se trata de una forma de jugar muy dinámica, que solamente se ve lastrada por no disponer de un control de sensibilidad en el menú de opciones, algo que hace que los movimientos del puntero sean algo lentos en consolas.

El problema de esto es que hay un par de acciones puntuales que requieren de hacer click con mucha precisión y velocidad, y para solventar esto lo que podemos hacer es dejar el puntero sobre el objeto antes de tener que pulsarlo, agilizando sutilmente el proceso.

Dejando eso de lado, en general la aventura es fluida y apuesta por unos rompecabezas que pueden ser algo complicados en algunos casos, pero que siempre se terminan resolviendo tarde o temprano. Además, el propio juego esconde en cada nivel un libro de pistas al que podremos acceder y que nos dirá exactamente qué hacer en caso de quedarnos atascados. A pesar de eso, todos los acertijos están muy bien planteados y cuentan con un diseño exquisito.

Por otro lado, Mr. Coo apuesta por una estructura doble que le sienta muy bien, ya que la primera mitad del juego ofrece puzles más directos, dando lugar a una experiencia más lineal (algo acertado, ya que es donde más se engancha al jugador con la premisa del título), mientras que la segunda ofrece un planteamiento clásico, donde dispondremos de un escenario más grande en el que resolver puzles interconectados para volver a juntar las tres piezas del cuerpo de Mr. Coo. Sin duda alguna, este esquema jugable es un acierto en toda regla.

Técnicamente The Many Pieces of Mr. Coo es sencillamente espléndido. Se trata de un título que rebosa elegancia por todas partes, y que cuenta con una dirección artística impecable. Como decíamos, al principio la aventura combina algo de imagen real con animación, y después sigue integrando elementos reales dentro del mundo del juego, consiguiendo que encajen realmente bien con la atmósfera y el estilo que propone.

Además, las influencias en artistas como Salvador Dalí son más que evidentes, y solo puedo halagar el gran trabajo que se ha hecho a nivel de animación en un título que respira personalidad por todos los costados. Y es que sonoramente es igual de impecable, con una banda sonora exquisita y unos efectos de sonido tremendos. La verdad es que derrocha talento por todas partes, y es una delicia de ver y escuchar.

Destacar únicamente que apenas hemos tenido 4 problemas mientras lo jugábamos: dos bugs sutiles en los que no se podía realizar una acción concreta – algo que se solucionó rápidamente saliendo y volviendo a entrar al escenario -, una cinemática que no cargó cuando debía y un ligero desfase en el audio respecto a la imagen en las cuatro palabras que se dicen en toda la aventura. Más allá de eso, el juego rinde espectacularmente bien. Quizás me hubiera gustado ver más opciones, como la sensibilidad, o que el propio menú de configuración fuese más claro, ya que al terminar mi primera partida (ya dispuesto a empezar la segunda para conseguir todos los coleccionables), sin querer la borré y tuve que volvérmelo a pasar entero una vez más. Esto se debe a que el menú de pausa no indica claramente las opciones de “salir al menú” y “borrar partida” (y a veces muestra ambas, y en otras ocasiones no), por lo que habría estado bien algo de texto o unos símbolos más claros en ese aspecto.

Y en cuanto a su duración, a nosotros nos ha durado 2 horas, más otras 2 para completar el 100% del juego con todos sus coleccionables y trofeos (y esto podría haber sido menos si no hubiera habido que pasárselo una vez más al borrar la partida por error). Ahora bien, es un juego que, haciendo speedrun o siendo avispado, puede durar entre 15 minutos y media hora. No quiero destacar esto como un punto negativo, ya que creo que el título tiene una duración perfecta teniendo en cuenta esa estructura dual que comentábamos anteriormente.

Dicho todo esto, no puedo hacer más que recomendaros que juguéis The Many Pieces of Mr. Coo. Me ha parecido una maravilla artística y jugable, que representa muy bien lo que son las aventuras gráficas y, como ya ocurría con American Arcadia, vuelve a demostrar con creces el increíble talento que tenemos a nivel nacional. Tengo unas ganas impresionantes de ver con qué nos sorprende Nacho Rodríguez a continuación (ojalá la secuela pronto, guiño, guiño).

Este análisis ha sido realizado en base a la versión de PlayStation 5.

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