Análisis de Arizona Sunshine 2

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He entrado en la realidad virtual hace relativamente poco, y uno de los primeros juegos que quería probar era Arizona Sunshine. Recuerdo su anuncio, con un doblaje al castellano despampanante y una jugabilidad realmente prometedora. Lo cierto es que, más allá de las bromas puntuales de sus interpretaciones a nuestro idioma, se trata de un juego que se ha quedado muy desfasado en cuanto a novedades jugables, y que se se siente realmente viejo en muchísimos aspectos.

Si una secuela puede hacer algo es, sin duda alguna, poner al día la propuesta jugable de su antecesor, y ofrecer un más y mejor en toda regla, y eso es lo que Arizona Sunshine 2 pone sobre la mesa de una forma muy efectiva. Y es que estamos delante de una continuación que, aun con sus pegas, se trata de un juego más que notable, ameno y simpático que presenta mecánicas jugables actuales y se disfruta mucho más que su antecesor.

En esta entrega volveremos a tomar el rol del protagonista sin nombre de la primera parte. Tras los sucesos de esta, volverá a su campamento a pasar los días hasta encontrar algo que le motive a hacer otra cosa o a salir de expedición. En un mundo postapocalíptico esto no es la norma, por lo que se aburrirá y se dedicará a jugar al tiro al plato con los zombies, a los cuales llama “Fred”. Sin embargo, un día un helicóptero se estrellará en un lugar cercano, y al ir a investigar se encontrará con un perro, el cual se convertirá en su mejor amigo y en el hilo catalizador de todo el argumento, en el que ambos se embarcarán en una aventura en la que buscarán al paciente cero.

La verdad es que la historia, sin ser ninguna maravilla, es bastante resultona y simpática, y tiene varios giros de guion en el tramo final que están muy bien llevados y dan mucho ritmo al argumento. De todas formas, lo que sin duda hace que Arizona Sunshine 2 brille a nivel argumental es lo bien escrito que está su protagonista, el cual tiene una personalidad tronchante, ya que se toma todo a risa teniendo en cuenta la situación en la que vive.

Además, la adición del perro como acompañante supone una gran novedad a nivel argumental – y jugable -, ya que le dará a nuestro héroe un compañero con el que interactuar, y esto consigue que se les coja cariño a ambos y se empatice con ellos realmente rápido. En general, como digo, es un libreto que cumple y que es muy entretenido.

Jugablemente es donde esta secuela apuesta por un más y mejor en toda regla. El simple hecho de hacer que todo tenga físicas añade mucha más inmersión al título, pero también se apuesta por un control realista de las armas, en el que recargarlas será vital para mantenernos con vida. Otro añadido importante es el del combate cuerpo a cuerpo, que funciona muy bien por medio de armas desechables que se van rompiendo con el uso. Además, todo esto podremos almacenarlo en nuestro inventario (de cuatro huecos, dos en el protagonista y dos en el perro) para poder llevar un arsenal más dinámico en función de la situación. De hecho, hablando de esto, he de decir que la variedad en el armamento se agradece y es mucho más dinámica que el de la primera entrega.

Nuestro acompañante canino también añade algo de profundidad a la jugabilidad, ya que, además de poderle hacer mimos y jugar con él a la pelota, podremos indicarle que ataque a zombies para echarnos un cable en los combates (además, todo sea dicho, su inteligencia artificial funciona muy bien y suele ayudar sin pedírselo). También será fundamental para resolver algunos puzles en los que tendremos que abrir puertas, por lo que habrá que indicarle que pase por huecos pequeños para retirar objetos que nos permitan abrirlas.

El otro añadido (aunque de menor peso) es el crafteo de armas explosivas, como minas, cócteles molotov o granadas. A lo largo de la trama recogeremos componentes que se podrán utilizar en varios maletines que nos encontraremos en el camino, y que nos permitirán fabricar dichas armas al combinarlos. Se trata de una mecánica que viene bien para abastecerse en algunos momentos, pero que no es demasiado frecuente a lo largo de la historia.

En líneas generales, esta secuela se siente como un avance en toda regla a nivel jugable, y además de entretenida, se juega realmente bien. También cuenta con algunas secciones de escalada que añaden dinamismo a la aventura, y otras setpieces más preparadas en las que podremos usar una ametralladora gatling para aniquilar a los enemigos. Sin duda, es una apuesta mucho más variada y, sobre todo, actualizada a los tiempos que corren.

Técnicamente, otra vez, estamos delante de una mejora sustancial. Es un título que, aunque obviamente tiene limitaciones, se ve bastante bien y, gracias a Dios, tiene una mayor cantidad de zombies (la primera entrega apenas tenía 3 variaciones). Además, ofrece unos escenarios realmente bonitos y diferentes, pero cae en el error de repetir algunos de ellos demasiadas veces, lo que impide que la aventura sea más dinámica. A nivel de rendimiento también funciona bastante bien, y ofrece una gran cantidad de opciones de accesibilidad, como poder jugar sentado o elegir el tipo de control o cámara que queramos, algo que se agradece enormemente, ya que la primera entrega solo se podía jugar de pie.

También hemos aprovechado para probar la versión nativa de Meta Quest 3 (lo hemos jugado en ese visor, pero estamos analizando la versión de PC), y la única diferencia notoria que podemos destacar es que las texturas y la calidad de los modelados bajan muchísimo su resolución para poder hacer que el juego funcione a una correcta tasa de fotogramas por segundo en las gafas. Más allá de eso, la experiencia es exactamente igual de disfrutable.

De forma sonora no apuesta por una gran cantidad de melodías. Son notorias las canciones más moviditas que nos acompañarán en los combates o en las secuencias de acción, pero también hay lugar para canciones más tranquilas y ambientales. Los efectos de sonido también son muy variados para cada arma que encontremos o para los enemigos con los que combatamos.

Respecto a su duración, Arizona Sunshine 2 nos ha durado unas 9 horas. He de decir que, en lo personal, el juego se estira demasiado y se hace algo largo (sobre todo en los momentos en los que se repiten escenarios), y quizás 4 horas menos no le hubieran venido mal, pero ofrece una buena cantidad de tiempo para jugar. Además, es rejugable en caso de que quieras conseguir todos los logros y coleccionables (a modo de recuerdos del pasado que el protagonista contará al interactuar con determinados objetos), y ofrece la posibilidad de jugar la historia en cooperativo con otra persona. También hay disponible un modo horda, que prácticamente es igual que el de la primera entrega: estaremos en una pequeña zona cuadrada con armas y munición, y tendremos que evitar que los zombies nos maten. Pese a esa reutilización del escenario de este modo, también es posible disfrutar de esta modalidad con hasta tres amigos más.

En líneas generales Arizona Sunshine 2 es un juego infinitamente mejor que la primera entrega. Se juega bien, es entretenido, tiene un combate cuerpo a cuerpo muy bueno (que se explota poco), y ha acertado de lleno al añadir a un perro como compañero. Quizás se puede hacer algo largo y recicla varios escenarios y niveles en exceso, pero la verdad es que es una experiencia simpática y desenfadada que cuenta con momentos muy buenos e inmersivos.

Este análisis ha sido realizado en base a la versión de Steam.

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